
Y de nuevo las mismas dudas, los mismos rayos penetrando tu cerebro, electrocutando ideas, apurando la sinapsis de las neuronas dormidas por agentes externos o por sueño tal vez. Dando golpes eléctricos a lugares, que hasta ahora, vivían un luto inquebrantable. Te abren los ojos y dices. ¿Era así como se sentía?. No quiero, no así, no con los mismos errores de mi inmaduro sentido del amor, que hace muchos años dañé, que hace muchos años sufrí. Y que prometí no volver a vivir. Estoy en una nebulosa, nadando o flotando en sustancias irreconocibles.
