
Quiero escribir con violencia, una crítica, una sensación de vacío. ¿Cómo decirlo? Siempre lo llame ignorancia, si, como dije abiertamente: Son cosas que la ciencia aún no ha estudiado. Y en cierta forma no me equivoqué, pero con el pasar de los años, y a raíz d una reconstrucción mental un poco más avanzada, que muchos llaman madurez, he logrado tener una teoría personal respecto a esta "ignorancia", y la verdad es que mi conclusión es que éste llamado Dios, del que muchos hablan, queda resumido tan sólo a la conciencia de cada uno. ¿Qué quiero decir con esto?. Que bueno, en las mentes, en los argumentos, en las razones, todos tenemos la necesidad, desde que el hombre es hombre, de poder dividir nuestros actos y pensamientos en el bien y el mal. Bueno, ese bien, para algunos es Dios, y ese mal para otros el Demonio. Al final, descubrí que dicha creación, de estos personajes es sólo para ponerle nombre a nuestra moral. Para decir si soy bueno o malo, el ying y el yang, el sueño y la pesadilla, el amor y el odio, etc. Pues bien, ya no creo que sea una ignorancia, y mucho menos me nombro ignorante. Creo que, todo lo contrario, he logrado darle un sentido a esa fe que todos dicen es obligación. Que no se puede vivir sin creer en algo. Yo creo, creo en mi, creo en mis hermanos, mis padres y amigos. Creo en mi intelecto, y me culpo cuando sé que está en mis manos ser mejor. Creo en el amor, en la ayuda hacia los demás, muchas de las cosas que predica la iglesia, pero que no llevan a cabo. No, no creo en los curas y desde pequeña temo a las monjas, no creo en las iglesias y en los altares, no creo en el agua bendita ni en la crucisficción, no creo en los cantos y las misas, son aburridas, místicas y misteriosamente extrañas. No creo en los que creen. Como bien dijo la Viole, los de abanico y de frag sin tener merecimiento van y vienen de la iglesia y olvidan los mandamientos, y a ella si que le creo. No creo que nosotros tengamos la obligación de llenar de oro las iglesias porque Dios se merece todo. Creo en la lealtad, en la confianza, en la amistad, en el buen trato, en la sonrisa, en la alegría, en mi conciencia, en mi con-ciencia, en un abrazo, en las manos, en el amor. Cosas reales, algunas tangibles, otras no tanto, pero es lo que construye la persona que soy hoy. Esa es mi verdad, sin derecho a réplicas ni a mayores explicaciones.

