
Tengo una crisis existencial, un problema divinamente maquiabélico, porque esta bien no separar lo divino de lo malvado... aunque muchas personas vivan su vida plena al rededor de esto, yo se que todos tenemos mucho de ambos. El problema es cuando uno descubre esa "dualidad" en las otras personas. Personas de almas extremas, personas que tal vez no conocen términos medios ni mezclas extrañas, sino que son el bien y el mal, en un envase. Personas que te pueden hacer volar con un gesto, una cercanía, una hermosa mirada, pero que al mismo tiempo te hacen daño a partir de situaciones, discusiones o conflictos en los cuales pueden ser muy hirientes... ¿Sin notarlo? sin querer notarlo? No basta con suavizar con un hilo de voz y una profunda mirada el temblor de mis palpitos, ¡No!. No basta con intentar rozar tibias puertas(sin fruto, la verdad) pues luego el puñal irónico duele más que todo. ¡Porqué esta sensación de dulce-amargo en mi boca! Me siento mal con mi cuerpo y con mis pensamientos, porque mis actitudes no van de la mano con ellos, porque, a veces, los impulsos son mas fuertes que las realidades y juzgan mis pensamientos y los enjuician sin pruebas concretas, ¡Y los dejan en libertad! Y no merecen tener tal libertad, pues necesitan una mano dura para poder tranquilizarse, porque saben que estan errados, y no les importa. Hasta donde pueden llegar las maldades de los impulsos para controlar de forma tan erronea las actitudes inconsecuentes de mi existencia? Hasta donde soy capaz de mantener la frente en alto asumiendo mis deseos y no asumiendo lo que esos malditos impulsos obligan a mi mente a hacer. ¿Sentir? ¿Y que es sentir si hay mente que controla? Malditos textos que hablan de libre albedrío. Al fin y al cabo, maldije lo que la biblia escribe como palabra de Dios. ¿Se observa ahora que no había en realidad tamaña diferencia?
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