miércoles, 21 de octubre de 2009


Tenía tantas inseguridades que ahora pasaron a ser seguras, al fin y al cabo, el instinto jamás se equivoca, bueno, el instinto y, porqué no decirlo, los rumores y comentarios, como dicen por ahí, si lo dice más de una personas es por algo. ¿Qué sentir? No lo sé, es tragi-cómico, en eso estamos de acuerdo, pues en vez de llorar o patalear, ¿Qué he hecho? Já! Nada más que reír, eso me tiene tranquila, mis reacciones son tan extrañas a veces, me asusta. ¿Qué más? Que bueno, caí, caí como caen las hojas en otoño, caí como caen los deportistas cuando ensayan, caí como se caen los políticos al hablar, caí como caen los niños cuando aprenden a andar, caí como he caído una y mil veces, pero siempre, y lo digo con todas sus letras, siempre me he vuelto a levantar. ¡Es la genialidad de la vida!. Como le decía a la pauli el otro día, no se que nos pasa, a ambas, que andamos felices con la vida... esque alguna vez se tenía que encontrar la felicidad plena, y bueno, estoy en la "vola" de encontrarle lo positivo a todo. Siempre se aprende de algo, antes sólo lo decía, ahora realmente lo vivo. Me encanta ser feliz, y no dejarme aplasta por entes, como decirlo...¿Malos?, ¿Desgraciados?, ¿Enfermos?, ¿Despiadados?, ¿Maricones?. Pues bien, todas las anteriores. Buenos actores que hacen un papel antagónico tan potente, tan bien trabajado, que hasta le protagonista le toma cariño, y al final se vuelven titiriteros de los antojos enfermos, y de las soledades. Pero siempre, siempre siempre el títere puede tomar el control de su vida, fuerza de voluntad o demasiada razón, en mi caso, ambas cosas fueron buenas.

2 comentarios:

Jp. dijo...

"Pero siempre, siempre siempre el títere puede tomar el control de su vida" *.*

yyooyyiittaa dijo...

Pero no por eso el títere no se pica y no piensa que el destino, a veces, es como la Mierda.